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El coronavirus está haciendo estragos en todas partes, por lo cual nosotros tampoco podemos comenzar la temporada el día 3 de abril como habíamos planeado. Informaremos en nuestra página web y en Facebook tan pronto como se pueda prever el final de la crisis y podamos volver a salir a la mar.

¡No pierdan el optimismo y cuídense mucho!

Nuestros mejores deseos Katharina Heyer y el equipo de firmm

Visitantes sorpresa

por firmm Team

Las primeras orcas frente a Tarifa

Texto: Laura Krampe; fotos: firmm

1 de Mayo 8 de la mañana: Katharina recibe una llamada. Cuando yo aún dormía tranquilamente, Katharina ya había recibido información de algo muy especial que probablemente sucedería hoy. 11:00 a.m.: Una segunda llamada hecha por el padre de nuestro marinero Pedro. Es pescador y en ese momento estaba afuera en el Estrecho, lejos, en dirección al Océano Atlántico. El día se pone interesante. Katherina espera poder mostrar a los pasajeros algo realmente raro en este momento del año.

Yo no sospecho nada mientras doy la charla, la información que damos a los turistas antes de la salida para que conozcan más sobre la fundación, el Estrecho de Gibraltar y los mamíferos marinos que aquí viven. En este momento estoy presentando a las orcas: tengo que admitir que siempre siento lástima al ver desaparecer las miradas de esperanza de los rostros de los clientes, cuando les digo que las orcas sólo vienen aquí en Julio y Agosto.

Entonces embarcamos todos. El tiempo es fantástico. La calma y la agradable temperatura prometen una salida magnífica, como las que hemos tenido en estos últimos días. Pero lo excepcional que esta salida iba a ser, aún estaba por verse... 12:00 p.m.: Nuestro barco sale del puerto de Tarifa. De nuevo Katharina recibe una llamada, esta vez de otro pescador, también lejos de Tarifa. Es la última confirmación. Sin dudarlo ni un momento, ella pide a nuestro capitán Diego que acelere.

El agua está hermosa hoy. Contemplo la superficie que pasa. La luz es refractada en miles de tonos turquesa y el agua aparece clara y suave como el cristal. Gracias a las buenas condiciones de visibilidad tenemos una visión perfecta del “Yebel Musa”, la montaña de 830 metros en la costa norte de Marruecos. De nuevo soy consciente de que sólo estamos a 14 km de Africa. Realmente un enclave geográfico especial.

Después de un rato empiezo a preguntarme por qué seguimos yendo tan rápido. Normalmente a estas alturas deberíamos ir más despacio para buscar a los animales. Algunos minutos más tarde finalmente reducimos la velocidad. Como yo estoy de pie de espaldas a la proa, para poder ver a todos los pasajeros, no me doy cuenta de donde estamos, pero el clic de los altavoces anuncia la explicación de Katharina. Con la voz llena de alegría declara: “Ya hemos llegado y tenemos una pequeña sorpresa para vosotros. Aquí están: las orcas”

Inmediatamente un grito de alegría se propaga por el barco. No acabo de creer lo que he oído y con la duda echo una mirada por la ventana. Orcas en esta época? Es imposible? Cuando miro por la ventana me quedo sorprendida por la espléndida visión. La visibilidad es magnífica y enfrente nuestro aparece la costa marroquí. El agua brilla y estamos rodeados de pequeños barcos de pescadores que flotan en las tranquilas aguas. Enmedio de este escenario de pronto aparece una enorme aleta dorsal, seguida de un cuerpo negro y blanco. Sin duda, es una orca.

Soplo de orca Cachorro con su madre 

Es un macho y en breve también podemos ver una hembra con una cría. Un absoluto entusiasmo se apodera del barco. Se pueden oir los clics de las cámaras y muchos “ooooohs” y “aaaaahs”. De tanto en tanto estos maravillosos animales emergen, para volver a desaparecer por algunos minutos. Momentos de suspenso seguidos de momentos de deleite. Nadie esperaba algo así. Bajo la mirada curiosa de los turistas, la familia de orcas se mueve entre los pequeños barcos.

Podríamos contemplarlos durante horas saliendo y volviéndose a sumergir, mientras el agua se desliza por sus cuerpos negros y blancos. Katharina entonces nos indica que parece que la familia ha conseguido algo de comida. No podemos apreciar si es atún o algo más pequeño. Los pescadores han informado a Katharina de que ahora las orcas no sólo cogen el atún de sus sedales, sino también otros peces más pequeños. Un comportamiento poco usual, ya que normalmente sólo vienen tras el atún rojo en Julio y Agosto. Como si la aparición de las orcas no fuese bastante espectacular por sí sola, incluso conocemos al macho que se mueve ante nosotros: es Camorro, uno de los animales que se pueden apadrinar.

Camorro Camorro con pescadores 

Por qué las orcas han venido aquí tan pronto aún no está claro. Sólo una vez, concretamente el 7 de Abril de 2004, fueron vistas orcas tan pronto en la temporada tan cerca de Tarifa. Por Pedro sabemos que un grupo de orcas que suele avistarse frente a Barbate y al cual pertenece un macho conocido, de nombre Bartolo, ha sido visto al oeste en el Atlántico.

Me dan alegría las caras contentas de nuestroso pasajeros. A bordo se da una constelación curiosa: el pasajero más joven tiene 9 años el más viejo 87. Me conmueve ver como el entusiasmo por las ballenas se contagia a todas las generaciones.

Aunque solo me parecieran minutos, llega el tiempo de tener que volver a Tarifa. Nos alejamos mucho. Todo cuadró perfectamente: las informaciones de la familia de Pedro, el tiempo y la marea. Si no hubiera sido marea baja, los pescadores no estarían. Fue una salida excepcional que ni los pasajeros ni nosotr@s olvidaremos.

Familia de orcas Cachorrito de calderón común 

También la segunda salida del día fue muy hermosa gracias a la mar tranquila y las aguas claras, que permitían una visibilidad extraordinaria de los calderones y mulares debajo de la superficie. Iban y venían, buceando por debajo – o nadando al lado del barco. Un efecto positivo de la calma chicha es que hay menos ruido a bordo. Asi podemos disfrutar de momentos íntimos con total tranquilidad. Los escuchamos comunicarse bajo el agua, somos mojados por un delfín mular y saludamos a un calderón recién nacido. Durante la trayectoria de ida y vuelta vemos aletas que sobresalen de la superficie. Son los Mola Mola, llamados peces luna en el lenguaje popular, que parecen disfrutar del sol tanto como lo hacemos nosotros. Al final todos los miembros del equipo de firmm intercambian comentarios sobre los avistamientos de las dos salidas.

Para todos fue un día de “clase extra” que quedará grabado mucho tiempo en nuestras mentes.

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