Katharina Heyer – mi lugar en el mundo

Hay personas que se encuentran durante su vida justo en el lugar correcto. Parecen simplemente cumplir su destino. Como Katharina Heyer, que encontró el cometido de su vida en la protección de delfines y ballenas. Desde que los conoció en el Estrecho de Gibraltar hace más de veinte años, ha puesto este único propósito por encima de todo lo demás.

Katharina Heyer – fundadora de firmm

Fue una coincidencia, ¿o fue el destino que hizo que Katharina Heyer, de 55 años, viajase a la pequeña ciudad de Tarifa, en el extremo sur de España, en la víspera de Año Nuevo de 1997? Quería recuperarse de su duro trabajo como diseñadora de bolsos deportivos y seguir los consejos de un amigo. Las palabras fortuitas: "Se supone que hay delfines e incluso orcas" no la dejaron en paz. Desde hace tiempo tenía ya la sensación de que su vida necesitaba un nuevo cometido. Así que siguió la pista sin saber por qué...

Lo que sea que haya llevado a Katharina Heyer a Tarifa ese día, la salida al mar y el encuentro con delfines y calderones puso toda su vida patas arriba. Todo lo que quería era saber más sobre los delfines y las ballenas en el Estrecho de Gibraltar y proteger su amenazado hábitat.

Partida

Ya en abril de 1998 Katharina Heyer fundó en Zúrich (Suiza) una fundación para la protección e investigación de mamíferos marinos llamada firmm – foundation for information and research on marine mammals. Vendió su negocio y se lanzó de lleno a la aventura.

Siguiendo el lema: "Sólo lo que las personas conocemos, lo podemos amar y estamos dispuestas a proteger", quiso sensibilizar a la población en general mostrándoles los delfines en libertad. Respetuosa observación de ballenas, información y educación, acompañada de investigación científica - este era su plan para su fundación en beneficio de las ballenas y los delfines en el Estrecho de Gibraltar. Solo España tenía seis delfinarios en ese momento, tres más estaban planeados. En el muy transitado Estrecho de Gibraltar, las ballenas estaban indefensas y expuestas al ruido y al intenso tráfico de mercancías. Katharina reconoció la urgencia y comenzó su lucha por los mamíferos marinos.

Años tormentosos

Katharina Heyer – fundadora de firmm

Rápidamente aparecieron much@s compañer@s que compartían su ideología y querían apoyar a Katharina en la realización de su visión. Pero de vez en cuando Katharina también confiaba en la gente equivocada. Sus planes se toparon con celos y envidia, y muchos se opusieron abiertamente a la intrépida mujer suiza. Otros no pararon de obstaculizar su camino con la esperanza de que en algún momento se viniera abajo y se diera por vencida. Pero Katharina sólo parecía crecer ante las adversidades, ninguna nueva restricción o acoso podía obligarla a ponerse de rodillas.

Ella no sabía nada sobre barcos o navegación, pero a lo largo de los años pudo comprar barcos cada vez más grandes para acercar a la gente a los delfines. No tenía experiencia en censos científicos, pero con la ayuda de expertos aprendió rápidamente lo que había que tener en cuenta durante los avistamientos de los animales y lo que había que registrar.

Durante quince años luchó en vano por la construcción de un centro de rescate para delfines en Marruecos, fue engañada y finalmente tuvo que enterrar su sueño. Pero Katharina se volvió a levantar y se centró en la sostenibilidad del trabajo de firmm.

Aguas tranquilas

A pesar de todas las adversidades, firmm creció a lo largo de los años hasta convertirse en una organización estable, cuyo trabajo encontró cada vez más atención y reconocimiento internacional. Hoy en día, cada año, unas 30.000 personas utilizan su oferta para la observación respetuosa de las ballenas y se dejan conmover.

Un sólido equipo con experiencia alrededor de Katharina asegura un buen funcionamiento desde abril a octubre. El comprometido patronato de la fundación y muchos ayudantes amplían cada vez más la oferta de firmm.

Katharina misma sigue en pie, preferiblemente subida a diario al techo de uno de sus barcos, para ir a ver a "sus" ballenas y delfines. Allí se fortalece y es feliz. Cara a cara con los calderones, los juguetones delfines mulares o los cachalotes descansando, ella está donde debe estar, en su lugar en el mundo.

Doctorado honoris causa por el reconocimiento de la obra de toda una vida

En 2017, la Universidad de Basilea le otorgó a Katharina Heyer un doctorado honoris causa de la Facultad de Ciencias Naturales. Un merecido reconocimiento a la obra y vida de una mujer, que sigue creciendo y que sirve como un ejemplo poderoso y esperanzador para la aparentemente ya perdida lucha por los seres vivos de nuestros océanos.