¿Qué se debe hacer —y qué no— cuando aparece una ballena varada?
por firmm Team
Texto : Sevi Golinvaux, Fotos : Sevi Golinvaux y @whitneybdow
Como empleada de firmm, el equipo de Seashore EF me invitó a un curso práctico sobre ballenas varadas.
Seashore EF es una organización de veterinarios especializados en fauna marina que, en colaboración con la Junta de Andalucía, atiende a los animales varados en las costas andaluzas. La simulación tuvo lugar en el marco del rodaje de un documental estadounidense sobre las relaciones entre los animales y las personas en el Estrecho de Gibraltar («The Strait»).
Así pues, la mañana del 13 de julio de 2026 quedé a las 8:30 con Leonie y Christine, dos voluntarias de firmm, así como con aproximadamente veinte participantes más, en la Playa Chica, en Tarifa, donde nos esperaban el equipo de Seashore EF, el equipo de rodaje y —tumbadas en la arena— cinco orcas… hinchables,¡Por supuesto!
En primer lugar, la veterinaria Carolina nos ofrece una visión general muy interesante sobre las ballenas y los delfines, su anatomía y las causas de los varamientos. En general, pensamos que hay que intervenir cuando un delfín o una ballena se varan, para devolver al animal al agua y que pueda regresar a aguas más profundas. Eso es lo que hemos visto en las películas, y por eso yo también lo pensaba… Sin embargo, en realidad esto solo se aplica a los varamientos masivos, como por ejemplo en el caso de grupos de calderones o en el varamiento accidental de una orca que caza cerca de la costa.
En general, un animal queda varado porque tiene algún problema, está herido, enfermo o a punto de morir. En cualquier caso, los varamientos son emergencias médicas absolutas que requieren la intervención de equipos de rescate, veterinarios especializados o personas formadas para este tipo de situaciones (como esperamos que seamos nosotros al finalizar la formación).
El objetivo del curso es, por tanto, enseñarnos cómo podemos atender al animal hasta que lleguen los servicios de emergencia, mejorando su bienestar y reduciendo su estrés. Es muy importante realizar las maniobras correctas.
Una situación peligrosa:
Las intervenciones con animales vivos entrañan riesgos para la seguridad y la salud tanto de los animales como del personal de rescate. En el caso de los animales, la situación de emergencia provocada por el varamiento y el estrés pueden dar lugar a comportamientos impredecibles y peligrosos, como, por ejemplo, golpes con las aletas. Por ello, hay que actuar siempre con precaución y acercarse al animal por un lado o por detrás.
Asimismo, existen riesgos reales para la salud y el peligro de transmisión de enfermedades entre personas y animales. Aunque resulte muy tentador acariciar al animal, se recomienda no tocarlo, o hacerlo lo menos posible, para evitar el contagio en ambos sentidos. Los veterinarios llevan siempre guantes y mascarillas para este fin. Por ello, se recomienda acordonar un área de entre 5 y 10 metros alrededor del animal para evitar que se acerquen los curiosos.
La piel:
Los cetáceos tienen una piel sensible que hay que hidratar y proteger del sol para evitar quemaduras solares. Por lo tanto, no es recomendable rociar constantemente al animal con cubos de agua, como se ve en algunos vídeos. Lo mejor es cubrirle el cuerpo con paños húmedos y mantenerlos mojados con la ayuda de cubos de agua. De esta forma, no solo se hidrata la piel, sino que también se protege del sol. Si tienes una sombrilla, utilízala para que el animal permanezca a la sombra.
El espiráculo:
Como seguramente sabrás, las ballenas respiran a través de su espiráculo, que equivale a nuestra nariz, pero que se encuentra en la parte superior de su cráneo. Por lo tanto, es muy importante mantener el espiráculo limpio y despejado (¡nunca lo tapes!) y no verter agua en él, ya que existe riesgo de asfixia.
Las aletas:
Las ballenas evolucionaron a partir de mamíferos terrestres; sus aletas caudales y dorsales se han formado con el paso del tiempo y están compuestas de cartílago. Las aletas pectorales, en cambio, son las antiguas patas delanteras y, por lo tanto, óseas. Es muy importante no tocar nunca al animal por las aletas pectorales, ya que, de lo contrario, existe el riesgo de que se le disloque el hombro.
El transporte de los animales solo debe realizarlo personal cualificado, utilizando exclusivamente una camilla especial o paños.
La capa de grasa y el riesgo de hipertermia:
Para poder sobrevivir en aguas frías, las ballenas cuentan con una gruesa capa de grasa subcutánea, cuyo grosor varía en función del clima de su hábitat. Cuando se encuentran fuera del agua y bajo el sol andaluz, esta grasa hace que el animal acumule mucho calor y corra el riesgo de morir por hipertermia. La disipación del exceso de calor se produce a través de las partes del cuerpo que no tienen grasa, como las aletas. Por eso es importante mantener las aletas al descubierto y protegidas del sol, y enfriarlas constantemente.
Los pulmones:
Fuera del agua, el peso del animal ejerce presión sobre sus pulmones y le provoca dificultad para respirar. Para aliviar al animal, se recomienda cavar un hoyo debajo de su costado y llenarlo de agua; esto, al mismo tiempo, le refresca.
¿Cómo deberías actuar en la práctica si te encuentras con un animal varado, ya sea vivo o muerto?
- No devuelvas al animal al mar
- Llama al 112, indica la ubicación exacta y tu número de móvil para que los veterinarios puedan llamarte
- Recopila información sobre el estado del animal y la especie a la que pertenece; haz fotos y graba vídeos
- Protege al animal del sol con una sombrilla y toallas humedecidas
- Acordona un perímetro de al menos 5 metros alrededor del animal e impide que los curiosos se acerquen y lo toquen (esto solo aumentaría su estrés y el riesgo de contagio).
-
Quédate junto al animal y vela por su bienestar; humedécele la piel constantemente, sin obstruirle las vías respiratorias, hasta que llegue el equipo veterinario. Esto puede tardar un rato… prepárate para ello. A menudo, la policía o la Guardia Civil se hacen cargo de su cuidado a partir de ese momento.
¡Para terminar, simulamos el rescate de una ballena con la camilla! Por suerte para nosotros, se trataba de una orca hinchable. Sobre todo, porque tuvimos que repetir la escena varias veces hasta que los cámaras quedaron satisfechos con la grabación para el documental…
Con estos conocimientos recién adquiridos, esperamos sobre todo no encontrarnos con delfines ni ballenas que sufran, sino poder admirarlos una y otra vez en libertad en su hábitat natural, el Estrecho de Gibraltar.
Información adicional:
Cómo actuar si vemos a un animal varado - seashoreenvironmentfauna