Huéspedes del banquete el 27 de julio 2013

por firmm Team

Texto y fotos: Malcolm Hayday CBE, pasajero de firmm

Llevo viniendo unos 5 años a Tarifa, atraído mágicamente no por el kitesurf o la fiesta nocturna y hedonística, sino por unos seres vivos muy especiales que estaban aquí mucho antes de que pensáramos en tales esparcimientos: las ballenas y delfines del Estrecho de Gibraltar. Hace 5 años fuimos en uno de los viajes de firmm para encontrar Orcas, sin embargo encontramos delfines y calderones comunes. Una introducción muy placentera en el mundo de los cetáceos, pero algo faltaba. El sábado de mañana del 27 de julio los calderones comunes comunicaron su alegría con spyhops y golpes de aletas contra el agua, en especial los más jóvenes. Dolió tener que dejarlos pero la mar se había encrespado algo y nos habíamos quedado sin tiempo. Lo que no podíamos saber era que los delfines y calderones de esa mañana serían un preludio del espectáculo que seguiría ese mismo día.

Las condiciones del mar dejaban que desear pero aún así, firmm organizó dos barcos para navegar hasta donde suelen estar las orcas. Resultó ser una decisión sabia porque el tiempo fue mejorando durante el viaje. Hay otras empresas más comerciales en Tarifa, que usan barcos más grandes y menos maniobrables, con los que se acercan demasiado a los cetáceos. Partimos a las 14:00 y surcamos las aguas agitadas del Estrecho en dirección a la zona donde se reúnen los pescadores de Marruecos para pescar atún. Pasada una hora los encontramos. Hay que olvidarse de las latitas de atún o de los filetes de atún en el supermercado. Los peces vistos aquí son inmensos. Los pescadores de Marruecos arriesgan bastante para sacar uno de esos ejemplares con sus pequeños botecitos y a mano. Para ello usan sedales con un anzuelo. Una vez enganchado un atún de los grandes, este puede hacer navegar el bote entero con cierta velocidad. Además estaban de Ramadán, durante el cual se come y se bebe solo durante la noche, de manera que estarían debilitados. Hoy, como durante muchos otros días de la temporada de atún, tenían competidores al lado, dos docenas de los depredadores más exitosos en todos los mares: las Orcas.

Un atún es virado a bordo Grupo de orcas a la espera 

Todo esto ocurre en el medio de una de las vías marítimas más transitadas del mundo. Ferrys, super-petroleros y pescadores deportivos completan la imagen.

Cuando nos acercamos a los pescadores se sintió una excitación que había faltado 5 años atrás. Desde el punto de observación en el techo nos fue comunicado que había dos aletas de orca en dirección de la proa. Poco después se pudieron ver aletas y soplos de orcas en todas direcciones.

Gran parte de la acción ocurre debajo de las olas, pero aún así no es menos dramático. Las orcas se mueven en grupos de hasta tres individuos. El atún muerde el anzuelo a unos 200 metros de profundidad. La tripulación de los barcos de pesca comienza a virar línea, más rápido si las orcas los rodean. Las orcas desaparecen debajo de la superficie y nos quedamos a la expectativa porque podría emerger una orca con un atún en la boca. A veces recién se puede ver el daño causado por las orcas cuando los pescadores logran subir el pescado a bordo. Para los pescadores puede sobrar la cabeza, mientras las aguas se tiñen de sangre alrededor del bote. Una imagen que me quedó grabada fue la de un círculo de botes, como el de carros en el lejano oeste, solo que aquí el “enemigo” permaneció campante en el centro para elegir el atún que más le convenía.

Atún muerto después del ataque de una orca Un atún mordisqueado es virado a bordo Batalla perdida para este atún 

Normalmente firmm limita el tiempo de permanencia con un mismo grupo de cetáceos por motivos de respeto. Aquí sin embargo cuentan otras reglas. Nos quedamos más de una hora entre los grupos de orcas. No puedo decir si nos han ignorado o no. Si puedo afirmar que sus prioridades eran otras: aprovechar el plato servido.

He visto a los delfines juguetones del Mediterráneo y a los grandes cachalotes de las Islas Azores. Pero nada te prepara para la astucia, la furtividad, la presencia amenazante (¿porqué no habrán pasado la melodía de la película “Jaws” por los altavoces del barco de firmm?), la determinación con la que las orcas siguen su objetivo y el fascinante logro cultural de la enseñanza de los cachorros por los mayores. A pesar de las pérdidas sufridas, los pescadores nos sonríen y saludan. Esto no es David Attenborough ni otra documentación televisiva. Es el ritual diario de vida y muerte. Se trata de ballenas muy diferentes, no es por nada que también las llaman ballenas asesinas. Pero así como los pescadores las aceptan, tenemos además que admirar su fuerza y belleza.

Las orcas atacan a un atún enganchado El cachorro aprende las técnicas de caza de los adultos Cachorro luego de un ataque exitoso 

Si te sucede como a mí hace 5 años, cuando no las vimos, no te des por vencido. Viaja otra vez porque te prometo que serás recompensado con impresiones que nunca olvidarás. Fuimos huéspedes privilegiados en este banquete de orcas.

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