Espectáculo de Orcas

por firmm Team

Texto: Lusia Berghoff, fotos: firmm

El 13.07.2013 vimos por primera vez a las orcas en el Estrecho de Gibraltar. En busca de su alimento preferido, el atún rojo, llegan a comienzos del verano para cazar atunes durante su migración entre Atlántico y Mediterráneo. Pero no solo las orcas tienen interés en ese pez: también los pescadores de Marruecos y España salen con sus barcos para pescar atunes con sedales y anzuelos provistos de una piedra para bajar la carnada a unos 200 metros de profundidad. Las orcas han aprendido a ahorrar energía aprovechando ese “plato servido”, merodean entre los botes para comer los atunes que mordieron el anzuelo y son virados a superficie. Como ese comportamiento es tradición entre las orcas del Estrecho, nuestra fundación visita todos los veranos a los “pescadores a la piedra” para ubicar a estos majestuosos animales.

Tuve la suerte de llegar a Tarifa para mi voluntariado de dos meses con firmm el día después de las orcas. Ya en mi segundo viaje llegó el momento: a la salida del Puerto de Tarifa en la tarde del 16.07. la brisa fresca y el cielo azul prometían un viaje placentero. Transcurrido poco tiempo de búsqueda el barco aminoró la velocidad. Katharina Heyer, que como experta y fundadora de firmm estaba escudriñando el horizonte desde el techo del barco, anunció por micrófono que había encontrado a un Rorcual Común. Primero no lo podíamos ver, pero luego de localizarlo bien todos pudimos observar como emergía su impresionante lomo.

Lomo del Rorcual 

Este gigante no sería el único que me dejaría atónita ese día. A pesar de ser un visitante regular del Estrecho de Gibraltar, es raro poder detectar a este nadador veloz, segundo en tamaño luego del Rorcual Azul. Cuando bucean después de respirar de 3 – 5 veces, puede suceder que emerjan lejos del barco. Sin embargo tuvimos suerte y lo pudimos observar un buen tiempo, navegando lenta- y paralelamente a distancia prudencial del animal, hasta que decidimos despedirnos y continuar con la búsqueda.

Aunque había apenas pescadores en “Las Bajas”, Katharina logró descubrir finalmente a un grupo de orcas. Paramos el barco para no molestar a los animales y nos quedamos a la deriva para admirar a estos fascinantes delfines en las aguas cristalinas.

Orca acompañando Orca en movimiento 

Me quedé atónita por segunda vez, hipnotizada por la gracia de los movimientos de estos elegantes cazadores. Sorprendentemente mostraron cierto interés por el barco. Parecían no molestarse por nuestra presencia y rodearon el barco de modo que todos a bordo las pudieron observar. Entre ellas había un par de adolescentes que se pusieron a jugar y contagiaron al grupo, que dio vueltas alrededor y por debajo del barco, un verdadero espectáculo.

Orca rotando Orca bien cerca 

Los pasajeros a bordo del Spirit, entre los cuales iba yo en la misma calidad, pudieron hacer fotos especialmente hermosas e impresionantes de las juguetonas orcas. El espectáculo duró hasta que los animales optaron por seguir su camino. Katharina decidió entonces que había llegado el momento de permitirles continuar y de volver al puerto. Después de un avistamiento tan emocionante, todos a bordo estaban felices y contentos. Yo disfruté del viaje de vuelta navegando en esa mar azul y con Marruecos a mis espaldas. Una vez amarrado el barco bajamos a tierra con nuevas experiencias y en mi caso, con un respeto aún mayor hacia estos animales.

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