Un día de saltos

por firmm Team

Texto: Edeltraud Konradt, fotos: firmm

Hoy (25 de sept.) fue una mañana tan acogedora como un suéter de lana Kaschmir. Una brisa sedosa nos recibió cuando nos hicimos a la mar poco después de las 10:00, el sol había comenzado a brindar calor. La superficie del mar estaba levemente arrugada como papel crepé y el sol se reflejaba en ella. Una mañana de septiembre que daba alegría, su temple y suavidad eran un placer.

Al poco tiempo de partir descubrimos delfines mulares, que pueden llegar a medir 4 metros según la zona del mundo donde viven. Al parecer los delfines sentían igual que yo: un día perfecto para sentirse bien, porque saltaban y saltaban como si fuera una competencia. ¿Quién puede más?

Delfín mular haciendo de las suyas Salto acrobático 

Un salto más alto que el otro, de a dos, una y otra vez. Otra y otra vez, y porque estaba divertido otra vez. Eran varios grupos de delfines mulares, estaban en todas direcciones, saltaban y saltaban mostrando su maestría. Algunos se acercaron al barco para seguir con el show: “Miren lo que hago” parecían querer decir.

Miren lo bien que lo hago Saltos impresionantes 

Algunas hembras con sus cachorrros se unieron al bullicio. Se pusieron a jugar en nuestra proa. Como flechas se acercaban los jóvenes para mostrarnos sus saltos. Un gran barco mercante pasó cerca y la ola que empujaba con la proa, fue utilizada inmediatamente para surfear, dando unos saltos increíblemente altos, de 3 a 5 metros. Muy largos fueron los vuelos.

En otro grupo de delfines mulares descubrimos calderones comunes, ¡que contraste!: descansaban como siempre en la superficie y disfrutaban de este día hermoso. Como si quisieran dar a entender: estos delfines fanfarrones están gastando un montón de energía con su conducta, y eso que la mañana está taaaan guapa para disfrutarla en paz. El calderón a su manera y el delfín mular a la suya; mientras que nosotros en el barco también disfrutamos observándolos. Un bien logrado inicio del día.

Volver