El Estrecho de Gibraltar
El Estrecho de Gibraltar ha suscitado desde siempre un gran interés en el ser humano. Es el único punto de contacto entre el Mar Mediterráneo y el océano. Por eso, ya siglos atrás, este enclave geográfico era considerado de vital importancia desde un entorno estratégico, militar, o simplemente comercial.
Gracias a los trabajos y escritos relativamente recientes de investigadores y científicos, desde hace no mucho tiempo tenemos constancia de la importancia biológica que para muchas especies marinas desempeña este ecosistema. Las inmejorables condiciones para favorecer la gran riqueza aquí deben sin duda su explicación al intercambio de masas de agua atlántica y mediterránea. El agua procedente del Océano Atlántico penetra a nivel superficial hacia el Mar Mediterráneo, mientras que a más de cien metros de profundidad es el agua mediterránea quien escapa hacia el Atlántico, provocando en toda esta región unas condiciones oceanográficas que favorecen la aparición de alimento para toda una amplia gama de animales marinos, incluidos peces, y por tanto los que se alimentan de éstos, los cetáceos.
Todo esto puede explicar cómo, frente a la posible reducción de los efectivos de las poblaciones de cetáceos, principalmente delfines, de la mayor parte del Mediterráneo, parece ser que en las cercanías del Estrecho, todavía mantienen éstas unos números importantes.
De este modo, en el Estrecho observamos asiduamente poblaciones de delfines comunes (Delphinus delphis), delfines mulares (Tursiops truncatus), delfines listados (Stenella coeruleoalba), calderones comunes (Globicephala melas) y a veces también orcas (Orcinus orca), cachalotes (Physeter macrocephalus) y rorcuales comunes (Balaenoptera physalus).




